La COP26, de la mano de César Velarde


 
 

4 noviembre 2021

Desde el 31 de octubre y hasta el 12 de noviembre, se celebra en la ciudad escocesa de Glasgow la 26º edición de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, la cita conocida como COP26. Aprovechando esta cumbre, Mercedes Esteban, directora de investigación de Sociedad y Educación comenta algunos de los desafíos planteados con César Velarde, experto en medio ambiente y aviación, especialista en cambio climático y capacitación en la Conferencia Europea de Aviación Civil (ECAC). Y, sobre todo, optimista, como nosotros, sobre el éxito de los acuerdos de Glasgow.

 

César, muchas gracias por aceptar acompañarnos esta tarde. Te presentas como experto en cambio climático y en capacity building, ¿cómo deberíamos entender tu tarea de especialista y, qué relevancia tiene serlo en el sector aeronáutico?

 

Fundamentalmente trabajo con las autoridades estatales con el objetivo de que se impliquen en el desarrollo de estrategias nacionales para reducir la huella de carbono del sector aeronáutico de cara a que este contribuya a los objetivos climáticos globales establecidos en los acuerdos de París.

«Mi tarea consiste en apoyar la aplicación de políticas y estrategias europeas e internacionales para la descarbonización del sector de la aviación».

Las emisiones del sector de la aviación internacional, como es el caso del tráfico marítimo, son muy particulares, porque al producirse en territorios internacionales no entran dentro los objetivos nacionales de reducción, sino que se tratan globalmente a través de las agencias de las naciones Unidas OACI (Organización de Aviación Civil Internacional) e IMO (Organización Marítima Internacional).

 

Sus emisiones proceden del consumo de los llamados “bunker fuels” y son esas organizaciones las que establecen las estrategias globales de reducción, trabajando con los Estados.

 

En tu opinión, encuentros como la COP26 son eficaces, tienen base científica, consiguen acercar las necesidades de una política medioambiental a la ciudadanía, o son un foro de y para lobbies «verdes»?

 

Considero la COP un enorme éxito logrado por la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (UNFCCC) como foro de encuentro de la ciencia, los Estados, la industria y la sociedad civil.

Pienso, en primer lugar, que es un gran logro como foro de discusión. Sólo a través del diálogo entre todas las partes pueden lograrse los importantísimos pasos que se han dado en los últimos años.

Los documentos que se discuten se basan fundamentalmente en el trabajo del mayor foro de consenso científico que ha existido: el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC). Por tanto, bajo mi punto de vista sus discusiones tienen una gran base científica, pero como cualquier gran foro de debate político internacional también hay espacio para la divergencia de opiniones y sobre todo de intereses nacionales e industriales.

Los efectos desastrosos de eventos climáticos extremos están creando una mayor conciencia ciudadana.

Su éxito o fracaso depende precisamente de que sea la sociedad quien demande a sus gobernantes ser ambiciosos en la lucha climática y para ello es necesario un enorme esfuerzo de divulgación de esas conclusiones a las que llegan los científicos. Creo que los efectos desastrosos de eventos climáticos extremos cada vez más frecuentes, están teniendo mucho mayor efecto en la sensibilización de la ciudadanía que los diferentes lobbies de intereses encontrados.

 

¿Qué le auguras a Glasgow?

 

El principal reto de la reunión de Glasgow será acordar los mecanismos futuros de los mercados de carbono, como herramienta transitoria para apoyar la descarbonización de los sectores económicos, especialmente aquellos que requieren más tiempo para eliminar el uso de combustibles fósiles, como es el caso del transporte aéreo.

Será como siempre una dificilísima negociación, pero el desarrollo de las energías renovables y los futuros mercados de carbono ofrecen también grandes oportunidades a muchas regiones del planeta aún en desarrollo, por lo que soy optimista en que se logre un acuerdo.

 

En la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC) se establece un objetivo de cero emisiones netas para 2050. ¿Es realista este objetivo?, ¿tiene un coste elevado? Si es así, ¿estamos dispuestos a pagarlo?

 

Un objetivo de cero emisiones en 2050 es seguramente inalcanzable para muchos sectores económicos. Centrándome en el sector del transporte aéreo, los estudios presentados recientemente por la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA) o el sector aeronáutico Europeo, proponen un objetivo de Cero Emisiones Netas a mitad de siglo, que es un concepto ligeramente diferente.

Implica un enorme esfuerzo de descarbonización del sector, combinado con la compensación de aquellas emisiones residuales que no se logren eliminar para entonces, mediante reducciones en otros sectores o la “captura” de carbono (por ejemplo vía reforestación), que generan “créditos” que pueden comprarse en los mercados.

El coste por supuesto es muy elevado. Pero los estudios de la propia industria demuestran que pueden lograrse esos objetivos si los gobiernos establecen los mecanismos, políticas y recursos financieros para las inversiones “verdes” que lo incentiven, como es el “Pacto Verde Europeo”. Eso mismo es aplicable a otros sectores industriales.

César, en tu sector, el aeronáutico, frecuentemente aludido como «contaminante» ¿cuáles son los principales desafíos a los que se enfrenta ? ¿Qué elegimos «movilidad global o sostenibilidaad»? ¿Cómo logar una aviación sostenible?

 

El principal desafío del sector es lograr eliminar el uso de combustibles fósiles con tecnologías de aeronaves que seguirán necesitando combustibles líquidos durante las próximas décadas. A diferencia del sector de carretera, donde la electrificación ya es una realidad tecnológicamente viable, la tecnología aeroespacial aún va a tardar muchas décadas en desarrollar aviones propulsados eléctricamente o por hidrógeno. Los fabricantes esperan tener esas tecnologías en 2050 para los aviones regionales, pero no para las grandes aeronaves.

La gran solución a corto y medio plazo es la sustitución de los combustibles fósiles por los denominados Combustibles Sostenibles de Aviación, desarrollados a partir de materias primas sostenibles como son los residuos o la electricidad e hidrógeno renovables (son los llamados sintéticos o electro-combustibles).

La Unión Europea acaba de dar un paso enorme al presentar en pasado julio la regulación ReFuelEU Aviation, que dará un gran impulso a estos nuevos carburantes. España es uno de los países europeos que más iniciativas industriales está desarrollando en este momento.

 

Finalmente, ahora que somos testigos en directo de la erupción del Cumbre Vieja en La Palma ¿qué impacto tendrán las emisiones del volcán en los objetivos anuales establecidos en nuestro país?

 

Las emisiones del volcán no son contabilizadas en los objetivos nacionales, ya que en la lucha contra el cambio climático se consideran solo las emisiones “antropogénicas”, que son aquellas generadas por la actividad humana. No tendrá por tanto impacto en su contabilización.

La tragedia natural de La Palma, que ha impactado tan duramente a muchos residentes de la isla, pone aún mas de relieve la fragilidad de nuestro sistema de vida ante los fenómenos extremos de la naturaleza.

Muchas gracias, César.