Publicado el 08 Oct 2025 / 4 comentarios
Editado por Carlota Humet – Universidad Francisco de Vitoria y Fundación Europea Sociedad y Educación.
Con motivo de la publicación del nuevo informe TALIS, queremos analizar la última edición de PISA in Focus (junio de 2025), que arroja una conclusión inequívoca: el apoyo docente marca la diferencia en el aprendizaje y bienestar del alumnado. En un contexto educativo global sometido a tensiones estructurales y nuevas demandas —desde la transformación digital hasta las secuelas de la pandemia—, la calidad de la relación entre profesor y estudiante se perfila como un pilar fundamental para el éxito escolar.
¿Qué entendemos por “apoyo docente”?
PISA 2022 identifica como apoyo docente aquellas prácticas que reflejan implicación activa del profesorado en el progreso individual del estudiante. Incluye desde continuar la explicación hasta que todos comprendan, hasta mostrar interés por el aprendizaje de cada alumno, ofrecer ayuda adicional cuando es necesaria o proporcionar orientación personalizada. Más allá de lo estrictamente pedagógico, se trata de crear un entorno emocionalmente seguro, motivador y estructurado.
Evidencias: impacto en rendimiento, ansiedad y motivación
Los datos son contundentes. Los estudiantes que perciben mayor apoyo por parte de su profesorado:
En suma, el apoyo docente no solo potencia el rendimiento académico, sino que fortalece competencias emocionales y metacognitivas esenciales para el aprendizaje autónomo y sostenido.
Como muestra el siguiente gráfico, una mayor percepción de apoyo docente está asociada con mejoras sustanciales en el rendimiento académico, una reducción significativa de la ansiedad y un incremento del gusto por el aprendizaje.

Una tendencia preocupante: el apoyo docente va en retroceso
A pesar de estas evidencias, el informe advierte de un declive en el apoyo docente en la última década (2012–2022). El porcentaje de estudiantes que afirman que su profesor continúa enseñando hasta que todos comprenden ha disminuido en 39 sistemas educativos, con caídas superiores a los 10 puntos porcentuales en 11 de ellos. España también forma parte de esta tendencia descendente.
Este retroceso parece vinculado a factores como:
La clave está en el ecosistema del aula
El apoyo docente no se produce en el vacío. Tres dimensiones explican buena parte de su variabilidad:
La evidencia muestra que estos tres factores predicen con fuerza la percepción de apoyo por parte del alumnado, como refleja el siguiente gráfico.

¿Qué pueden hacer los sistemas educativos?
La buena noticia es que existen condiciones que favorecen un entorno donde el apoyo docente puede florecer:
El informe sugiere que los sistemas educativos deben invertir en estas condiciones estructurales si desean promover una cultura de apoyo docente sostenido. Invertir en condiciones laborales dignas también es invertir en la capacidad del docente para apoyar a su alumnado, como indica el siguiente gráfico.

En la Fundación Europea Sociedad y Educación compartimos el compromiso con una educación equitativa, de calidad y centrada en el alumno. Este informe de la OCDE refuerza una convicción central: el profesorado es el agente más poderoso para reducir desigualdades y fomentar trayectorias de éxito. Pero para ello, necesita reconocimiento, formación, recursos y condiciones laborales dignas.
El apoyo docente no es un lujo: es un requisito indispensable para el aprendizaje profundo. Actuar sobre esta dimensión significa invertir en capital humano, cohesión social y futuro democrático.
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2026 © Fundación Europea Sociedad y Educación.
Acabo de publicar un libro que trata estas cuestiones y en la que hago propuestas.
Se llama: La escuela que escucha Sello Ariel de la editorial Planeta.
Mario Izcovich
Si bien es cierto que el perfil docente-educador es el eje clave en el complejo proceso enseñanza-aprendizaje en la era de la IG-G, el chat-GPT-4, el aprendizaje automático y la IoT. en este contexto mi pregunta es la siguiente cual debe ser el perfil del educador de personas de mayor edad (60 años y más)?
Carlos Gil Galvez, gerontólogo e investigador social y especialista en geriatría.
Muchas gracias por compartir la información sobre tu obra y felicidades por este logro editorial. Un buen complemento para debatir sobre este tema.
En el caso de educadores que trabajan con personas mayores debe poner la tecnología al servicio de la autonomía y el bienestar de las personas mayores:
– Logrando acompañamiento cercano y respetuoso: más que transmitir contenidos, buscar generar confianza, reconocer la experiencia previa y acompañar el ritmo de cada persona.
– Ayudar a lograr una competencia digital accesible: conocer las herramientas emergentes (IA, IoT, aprendizaje automático) pero, sobre todo, saber traducirlas en aprendizajes prácticos y amigables.
– Sensibilidad social y pedagógica: promover espacios donde aprender sea también compartir, relacionarse y mantenerse activo cultural y emocionalmente. El educador debe estar abierto a reajustar su rol (de “maestro” tradicional a “facilitador”, o casi, “mentor tecnológico”.